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Ayer vi por enésima vez Magnolia. Me pregunto por qué la vi de nuevo, debido a qué. Una vez me preguntaron con qué personaje me sentía identificada y respondí: con Donnie, o con Claudia, y ayer cuando la vuelvo a ver, desde esa respuesta que di hace tres años, la miro y la identificación se modifica, baja la intensidad, se distancia. La frase me sigue pareciendo cierta, cuando dicen «Puede que hayamos acabado con el pasado, pero el pasado aún no ha acabado con nosotros».
Reviso escritos antiguos, saco del disco duro de respaldo y los copio a la carpeta Escritos, dentro de la carpeta principal del escritorio, una carpeta dice 2004, hay años que no están, tengo que buscar en otros respaldos, algo tengo que haber perdido en el 2006, 2008 hasta el 2012. Dónde quedaron 2018 y 2019. Volver a buscar, volver a ordenar.
Todos los otros años revisados y me vi, en algunos totalmente distinta, quién era yo en esa época, ya no soy esa. Hay temas que insisten en permanecer, hay escritos que me sorprendieron para bien, algo también se pierde cuando se avanza.
La semana pasada vi Hamnet, me identifiqué, reaccioné, me afectó. Hace una semana escuchando la banda sonora, descubrir que existe Max Richter, y como el apellido, removió placas que tenían que chocar. En la parte superficial: quiero volver a tener el pelo largo.
Estoy tratando de ver nuevamente Sterben y Un poeta en alguna plataforma, no lo he conseguido, la primera, película de larga duración, sobre la vida de un director de orquesta y su familia, que la considero de las mejores que he visto, así como Magnolia, que comparten esto de contar historias íntimas, emociones profundas entrelazadas, Un poeta, porque el personaje me sacó todas las emociones en lo que duró el relato, donde me vi, me identifiqué con el mundo literario, con ganas de volver a verla.
Repetir, regresar, recordar, no importa si el pasado aún no acaba con nosotros, es la idea mientras se avanza, no se puede hacer como si acá no hubiese pasado nada, la composición de los cuerpos no es espontánea ni simultánea, se parte por algo.
Llevo tres años conociendo música japonesa, no fue espontáneo, pero no hay pasado anterior que reconozca del por qué empecé a escucharla, quizás el cine, los libros de Kawabata, conocer a mi amiga, hay anhelo de futuro al aprender el idioma. Ahí el futuro es el que también late, el futuro también es una forma de no acabar con nosotros, está ahí, al ladito, vivo, tirándonos de la cuerda.